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Lo que vimos en las Blaskets


Hoy os dejo la traducción de un artículo aparecido en el Irish Press del 23 de octubre de 1931 en el que una periodista viaja un día a la Gran Blasket para describir cómo es la vida allí. Recordemos que en esta época la Isla lleva ya unos años en los que desciende el número de habitantes, que emigran en busca de una vida menos dura hacia tierra firme o América, proceso que culminó con su evacuación total en 1953.

En este artículo se nos describe un poco la isla, sus gentes y se habla del encuentro con el lugareño Tomás Ó Criomhthain, autor de An t-Oileánach (El isleño) y Allagar na h-Inise (Diálogos de la isla). Me parece un documento interesante.

Lo que vimos en las Blaskets

“Hombres de Aran” en español, Blasket en español, Kilkelly en español…


Se me acumula el trabajo últimamente. Igual pretendo abarcar demasiado, puede ser. Pero seguiré al pie del cañón.

Por un lado, las Islas Blasket me han hechizado, por lo que gran parte del tiempo libre que tengo lo ocupo leyendo cualquier cosa que cae en mis manos sobre ellas e indagando por internet. Hay poca documentación interesante en castellano, por lo que intento traducir algunas cosillas. Podéis encontrar en este blog todo lo que vaya encontrando buscando en la nube de temas, Islas Blasket. Ojalá tuviese más tiempo.

Por otro lado, tengo pendiente la traducción de 17 de las 20 cartas de Kilkelly. No las he olvidado. Según parece hay algunas personas interesadas en este episodio de la historia a pie de calle de Irlanda.

Y para acabar, viendo que resulta una ardua tarea encontrar la película ‘Hombres de Aran’ en castellano (antes era más fácil, deben haber eliminado el vídeo), os dejo un enlace para que la podáis descargar en un solo archivo AVI de 640 MB (cabe en un CD). La palabra clave que pide la descarga es “fertxu”. Este es el enlace:  http://www.gigasize.com/get/jjy681fjlrc

Y para acabar, reproduzco un artículo sobre la película aparecido en el diario digital El País en 1985:

Incomprendido por los comerciantes, poco apoyado por las instituciones oficiales, pero siempre dispuesto a continuar su trabajo, Robert J. Flaherty, director de Hombre de Arán, está considerado como uno de los grandes maestros del género documental. “Tiene una fe casi mística en la capacidad de la cámara”, dijo de él John Grierson, otro grande del género, “con la cámara vé más allá de los ojos humanos, llega hasta las cualidades interiores del hombre”.

Hombres de Arán data de 1933. Ya para entonces Flaherty había filmado algunas de sus películas clave y hoy piezas esenciales en la historia del cine (Nanuck, el esquimal; Moana; Tabú … ) con un rigor extraordinario, poco corriente incluso en aquel escrupuloso tratamiento del género.

Para este filme, (“uno de los máximos documentales de la historia del cine”, en opinión del historiador español Manuel Villegas) el director vivió durante más de un año en una de las islas del archipiélago de Arán, al oeste de Irlanda, observando la vida de sus habitantes mientras improvisaba los medios técnicos que le serían necesarios para la posterior filmación: “como no había luz eléctrica, Flaherty, su esposa y su hermano instalaron un laboratorio portátil y una pequeña sala de proyección, produciendo la corriente con un motor de gasolina. Y registraron el sonido en disco, asi como los temas folclóricos para componer la música”, lo que al citado historiador le confirma que “el filme está realizado con la mayor autenticidad, a costa de todas las dificultades y con los procedimientos personales de Flaherty, tan cercanos a la artesanía y a los del aficionado. Sin embargo, pocas veces el cinema ha logrado una obra tan extraordinaria, por completo conseguida en todos sus puntos”.

Este peculiar cineasta, que falleció en 1951, comulgó con el rechazo a toda civilización que había sensibilizado a numerosos intelectuales norteamericanos. Buscador de minas en su primera profesión, Flaherty apoyaba la creencia de que “la naturaleza se lo da todo al hombre”.En los primeros años veinte, el documental, especialmente el soviético, había abierto al cine un campo insospechado. A través de la pantalla podían conocerse realmente los acontecimientos que sucedían en otros confines del mundo. Tardó poco en decidirse. Fueron los productores o las empresas a las que solicitó ayuda las que demoraron su trabajo. De no haber sido así, en lugar de la breve filmografía que nos ha dejado, Flaherty hubiera podido realizar todos sus sueños.Hombres de Arán fue más tarde imitada por otros cineastas. Recientemente veíamos en televisión La isla desnuda, de Kaneto Shindo, claramente inspirada en el trabajo de Flaherty pero, sin duda, con menor creatividad. Dividida también en cuatro apartados, Hombres de Arán tiene, fundamentalmente en los primeros momentos, una fuerza narrativa que, a pesar del tiempo, aún puede sobrecoger. La dura vida de esa familia de pescadores en la que la madre y el niño son claros protagonistas (Flaherty tenía diversos proyectos de películas interpretadas por niños) está contemplada desde la sensibilidad de un poeta, pero también desde hechos ciertos, cotidianos.

En tal sentido, tuvo problemas el director para convencer a quienes serían sus intérpretes: desconfiaba la familia de pescadores de aquellos extraños forasteros a quienes confundían con un grupo de misioneros protestantes encubiertos. Eran aún escasas las proyecciones cinematográficas en aquellas islas y las razones que argüía Flaherty no parecían de este mundo. En la película se refleja claramente esa actitud: “una concepción casi matriarcal de la existencia primitiva y biológica, donde el hombre ha de salir a dar la batalla a la naturaleza y la mujer está encargada de mantener la vida misma, en la casa, con el fuego, la lámpara, los animales, los hijos, incluso la tierra que hay que sembrar… Todo ello está dado en la película al trasluz de los hechos puros y directos.

Claudio Guerin relacionaba Hombres de Arán con La terra trema y Las Hurdes: “recordando estos filmes, es inevitable pensar que el plano poético no excluye la dimensión crítica”.

El Levantamiento de Pascua visto por un periodista


Recojo un artículo del New York Times que hace referencia al Levantamiento de Pascua (1916). El artículo está escrito el 2 de mayo de 1916 y narra los acontecimientos acaecidos en aquellos días en Dublín. Al final de la entrada podemos ver un vídeo rodado los días posteriores.

LA REVUELTA DÍA A DÍA

Cronología desde el inicio hasta el fracaso

Poco a poco se vuelve a la normalidad en Dublín y ya es posible ofrecer el primer informe completo de los sucesos de la pasada semana. Hasta el momento las noticias del levantamiento de Dublín han salido a la luz de manera fragmentada, debido a la interrupción de las comunicaciones telegráficas, la censura y a las diferentes versiones. El fracaso de la revuelta ha eliminado en gran parte estas trabas y ahora puede hacerse un relato cronológico de los acontecimientos de la rebelión que comenzó el pasado lunes, a través de informaciones obtenidas de fuentes oficiales.

Cuando los férreos oponentes al poder británico en Irlanda proclamaron la república [el domingo de Pascua], su actuación se consideraba por lo general como una simple demostración de fanatismo. Sin embargo, pronto se descubrió que no se trataba de una simple manifestación, sino un estallido organizado y con fuerza suficiente como para estrangular la vida en la capital y forzar a las autoridades a solicitar apoyo militar de Inglaterra. Las autoridades militares y civiles no consideraron en ningún momento la revuelta una amenaza para el gobierno, ni dudaron de su capacidad para manejar la situación de manera rápida tan pronto como se comprobara la magnitud de la misma.

LUNES

El primer movimiento fue la entrada en la Oficina General de Correos de miembros del Sinn Fein, muchos de los cuales vestían el uniforme de los Voluntarios Irlandeses, cuerpo creado cuando los habitantes del Ulster se organizaron para rechazar el autogobierno de Irlanda y cuya intención era resistir cualquier intento desde el Ulster de oponerse a la ley de autogobierno. El grupo entró en la oficina de manera pacífica, pidiendo a los trabajdores que abandonasen sus puestos mientras cortaban las comunicaciones con el resto de Irlanda y con Inglaterra.

Los rebeldes colocaron centinelas armados en puertas y ventanas e impidieron la entrada al edificio de soldados o policías.

Poco después de que se abriese el fuego en las calles colindantes, los rebeldes comenzaron a disparar a cualquier persona vestida de kaki. Así, bastantes agentes y militares murieron en los primeros mínutos de la revuelta.

Las autoridades, que al principio no se encontraban preparadas para enfrentarse al levantamiento, ordenaron la retirada inmediata de los policías y del ejército, pues no estaban armados. Mientras, los rebeldes, siguiendo con el plan pre-establecido, sitiaron otros lugares de la ciudad. Tomaron el Ayuntamiento, el Liberty Hall, y Stephen’s Green, ocupando también varias casas de la calle Sackville y sus proximidades. Sus centinelas patrullaban el centro de la ciudad y se colocaron francotiradores en los tejados y ventanas de los edificios. También se intento sitiar el Castillo de Dublín, pero la escasa Guardia Real Irlandesa y soldados que se encontraban allí lograron impedir que los rebeldes fuesen más allá del portón de entrada, cuyos guardias fueron asesinados.

Las autoridades se veían incapaces, con las fuerzas con las que contaban,  de forzar la retirada o intentar combatir a los rebeldes, quienes, sin embargo, cometieron un grave error que a la postre les costaría caro. Se olvidaron, o no consideraron oportuno, de la centralita telefónica, de modo que las autoridades pudieron solicitar ayuda a los militares de Camp Curragh, situado a unas 30 millas. En ese momento, se envió de inmediato un elevado número de tropas a la capital.

MARTES

Por la mañana, Sigue leyendo

La toponimia de Irlanda


Esta va a ser la primera de una serie de entradas en las que voy a traducir antiguos artículos o noticias, quién sabe si algún libro, escritos en el siglo XIX y primera mitad del XX. Considero que estas obras nos pueden dar otro punto de vista de ciertas realidades, acercarnos a la manera en que los irlandeses de aquellas épocas se enfrentaban a situaciones o problemas que les tocaban de lleno o muy cerca en el tiempo.

Estos textos no han sido publicados en español puesto que no son grandes obras de la literatura, sino más bien obras que en su tiempo circularon por Irlanda y el Reino Unido, algunas con más renombre; otras, como por ejemplo, alguna colección de cartas solo se publicaron, en inglés, pasado un tiempo prudencial desde que se escribieron por lo delicado del tema tratado. Como sea, y, si no me equivoco, como los derechos de copyright expiran a los 70 años de la muerte de su autor, espero ir subiendo, poco a poco, todo este, a mi entender, valioso material. Espero que os interese.

Comenzamos con un estudio realizado por P.W. Joyce sobre el proceso de anglicanización (palabro no recogido por la RAE pero que considero imprescindible tras no encontrar otro que exprese la idea) que sufrió la toponimia irlandesa en su paso del gaélico irlandés al ingles, publicado en 1902.

Descarga →       ETIMOLOGIA DE LAS POBLACIONES DE IRLANDA

Crónicas de la época: 2 de abril de 1852


Comienzo hoy una nueva categoría que he decidido llamar ‘Crónicas de la época’. En ella iré traduciendo artículos que hagan referencia a Irlanda, principalmente sobre hechos históricos, escritos en fechas cercanas a los acontecimientos.

Queda oficialmente bautizada la sección.

Fuente: The New York Times

Fecha: 2 de abril de 1852

IRLANDA EN AMÉRICA

«El pasado domingo arribaron al puerto 3000 emigrantes. El lunes había más de 2000. El martes llegaron más de 5000. El miércoles el número superaba los 2000. En 4 días, 12000 personas pusieron pie por primera vez en las costas de América.  Así, en sólo 96 horas, la ciudad de Nueva York ha visto incrementada su población en un número mayor que el de algunos de los pueblos más grandes y florecientes de este estado. Cada puesta de sol ha contemplado cómo eran arrojados entre nosotros hombres, mujeres y niños suficientes para formar una ciudad. Y cada año llegan a nuestras costas, desde tierras extranjeras, más de 300.000 almas. Cada año, una ciudad del tamaño de Filadelfia, desembarca en los muelles de Nueva York.  La inmigración suma cada año a la población de los Estados Unidos más gente de la que vive en otras dos ciudades cualesquiera de los Estados Unidos -el doble que en Baltimore, Boston, Nueva Orleans o Cincinnati- y el triple que en cualquier otra ciudad americana. Sigue leyendo