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La música en Blasket


Aprovechando la emisión de una serie de documentales (Ceol na nOileán) de la televisión pública irlandesa por su canal TG4, que tratan sobre la música en las diferentes islas que jalonan la costa del país, os dejo aquí el capítulo que habla de la música en BLASKET, subtitulado en castellano. ¡Que lo disfrutéis!

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La música de Blasket


Documental de la TG4 en irlandés, con subtítulos en inglés, que trata sobre la música de la Gran Blasket.

 

Port na bPúcaí


Port na bPúcaí,  ‘El lamento de las hadas‘, es una de las más conocidas melodías tradicionales irlandesas. Como ocurre con casi todo lo que no es fehacientemente comprobable en Irlanda, existen diferentes versiones sobre el origen de esta melancólica melodía.

Una de ellas cuenta que tres habitantes de la Gran Blasket regresaban a su isla procedentes de la cercana isla de Inishvickillane, cuando se empezó a escuchar cierta música proveniente del mar. Uno de ellos memorizó el sonido y al día siguiente tocó con su violín la melodía tras explicar que era el lamento de las hadas que habían escuchado el día anterior.

Otra versión de su origen es muy similar a la anterior, solo que el sonido provenía de las ballenas.

Una tercera, más prosaica, extendida y, en teoría, más creíble indica que la melodía fue compuesta por Seán Ó Riada, un compositor nacido en 1931 y considerado uno de los artífices del renacimiento de la música tradicional irlandesa de la década de 1960.

Sin embargo, esta teoría más mundana se viene abajo si se lee el libro The Western Island de Robin Flower, escrito en 1944:

En tiempos antiguos, cuando esta isla (Inishvickillane) estaba habitada, un hombre se encontraba sentado en su casa, suavizando su soledad con un violín. Sin duda estaba tocando la música favorita del campo, jigs y reels, esas danzas que harían bailar incluso a un muerto. Pero, mientras tocaba, escuchó otra música que sonaba por encima del tejado. Llegaba hasta los acantilados y volvía de nuevo, una y otra vez, una melodía errante que se repetía, hasta que se grabó en su cabeza. Cogió el arco del violín de nuevo y comenzó a dibujar sobre las cuerdas las voces de lamento según pasaban por encima de él. Desde entonces, esa melodía, port na bpúcaí, la música de las hadas, ha formado parte de su familia, todos ellos músicos habilidosos.

Si ya en 1944 se hablaba de esta melodía haciendo referencia a tiempos antiguos, difícil que la compusiera Séan Ó Riada. De cualquier forma, lo que sí es seguro es que está íntimamente ligada a las islas Blasket y, por tanto, indisolublemente relacionada con las leyendas de antaño.

The leaving of Inishmore


Hoy os dejo este vídeo que he editado esta misma mañana. Espero que lo disfrutéis.

 

“Kilkelly, Ireland” y las ‘Cartas de Kilkelly’


Es posible que esta sea una de las entradas más emotivas que he escrito últimamente. Gracias a una canción titulada ‘Kilkelly, Ireland’ he descubierto la historia que a continuación os voy a detallar.

En 1855, John Hunt tuvo que abandonar a su familia de Kilkelly (Co. Mayo) para emigrar a los Estados Unidos cuando solo contaba con 13 años. Se estableció en Maryland, encontró un trabajo, se casó y tuvo descendencia. Jamás regresó a Irlanda ni volvió a ver a su familia.

En la década de 1980, un compositor americano, Steven Jones, cuyos antepasados eran del mismo Kilkelly, encontró en el desván de la casa de su padre un manojo de 20 cartas, fechadas entre 1858 y 1893, dirigidas a John Hunt. Habían sido dictadas por su padre, Bryan Hunt, al maestro de la escuela de Kilkelly, Patrick McNamara, pues Bryan no sabía leer ni escribir.

En aquella época, esta era la única manera de comunicarse con quienes estaban lejos. Gracias a esas 20 cartas, podemos trazar la historia de esta familia, separada por un océano, y hacernos eco de la situación personal, familiar y social de aquellos tiempos.

Creo que merecerá la pena traducirlas  y también merece la pena disfrutar, dentro de lo posible, con la canción (subtitulada al castellano) que os dejo aquí. Con un mínimo de empatía, seguro que los sentimientos volcados en aquellas cartas y tornados canción harán que se os salte alguna lágrima… el padre que ve cómo pasa el tiempo y no vuelve a ver a su hijo.

Traducciones

Puedes descargar todas las cartas juntas aquí:

http://www.megafileupload.com/en/file/537526/Cartas-de-Kilkelly-zip.html

O verlas una por una:

Carta 1
Carta 2
Carta 3
Carta 4
Carta 5
Carta 6   
Carta 7 
Carta 8  
Carta 9  
Carta 10 
Carta 11   
Carta 12 
Carta 13 
Carta 14 
Carta 15 
Carta 16 
Carta 17  
Carta 18
Carta 19
Carta 20

Newgrange, de Clannad


 

El Mesías, de Haendel


Quizá te estés preguntando qué tiene que ver el Mesías de Haendel con Irlanda. Pues tiene bastante que ver. Aunque George Friedrich Haendel nació en Halle (Alemania) y murió en Londres, aunque El Mesías lo compuso en Londres en 1741… ¿dónde se estrenó?

En efecto, se estrenó en Irlanda, a pesar del disgusto que este hecho causó en el propio Haendel:

En cierto modo me resultó humillante enterarme de que, en vez de ponerse en escena aquí (Londres), Matthew Dubourg se la lleva a Irlanda

Dubourg, un violinista, era la máxima autoridad de la corona inglesa en Irlanda y se ofreció a correr con la organización de una serie de conciertos con obras de su amigo Haendel. Organizó 6 conciertos, que fueron prorrogados debido a su éxito. El Mesías no formaba parte del repertorio de ninguno de estos conciertos, celebrados en el salón de conciertos de Fishamble Street (Dublín) entre diciembre de 1741 y febrero de 1742.

En marzo de 1743, Haendel comenzó a preparar un concierto benéfico en el que pretendía estrenar su nueva obra. Tras recibir el correspondiente permiso para hacer uso de los coros de St. Patrick’s Cathedral y Christ Church Cathedral, el concierto en beneficio de tres asociaciones (Mercer’s Hospital, Enfermería de la Caridad y el Fondo para las Deudas de los Prisioneros) tuvo lugar el 13 de abril de ese mismo año en el mismo local de Fishamble Street.

Como curiosidad, destacar que para que el aforo fuese más numeroso, se pidió a los caballeros que no portasen espadas y a las damas que no empleasen vestidos con aro. Aunque la obra no fue recibida con un éxito inmediato, sí recibió algunas críticas positivas. De hecho, Haendel organizó algunos días después otro concierto, este ya para su propio beneficio pecuniario.

Dejo aquí el coro más conocido de dicho oratorio.