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Marchando otra pinta


guinnessParece que el viejo eslogan “La Guinness es buena para ti” va a ser verdad. Según un estudio científico, beber una pinta de Guinness al día resulta beneficioso para la salud.

Investigadores de la Universidad de Wisconsin han descubierto recientemente que la Guinness reduce el colesterol y actúa del mismo modo que una perqueña dosis de aspirina para prevenir los infartos.

En el estudio, le dieron Guinness a perros que tenían las arterias estrechas y descubrieron que funcionaba igual que la aspirina para evitar la formación de coágulos.

Estos investigadores afirman que el efecto es más saludable si se toma a la hora de la comida junto con el resto de alimentos. Creen que son los componentes antioxidantes presentes en el ‘black stuff’ los ‘culpables’ de sus beneficios para la salud pues disminuyen la cantidad de colesterol que se acumula en las arterias.

Así que ya sabéis, si nos faltaba otra razón más, aquí la tenemos.

El nombre ‘Irlanda’


¿De dónde proviene el nombre Irlanda?

Pues viene del nombre Ériu, que en la mitología irlandesa era hija de Ernmas de los Tuatha Dé Danann. Su marido era Mac Gréine (hijo del sol). El nombre viene de aquí: Ériu + ‘land’.

Junto a sus hermanas, Banba y Fodla, era parte de una tríada importante de diosas. Cuando los milesios llegaron de Galicia cada una de las tres hermanas pidió que su nombre fuera dado al país. Les fue concedido a las tres (O_O  vaya jaleo), aunque Ériu (Éire) se convirtió en el más usado (Banba y Fodla todavía se utilizan a veces como nombres poéticos para Irlanda).

Lo que piensan los irlandeses que los estadounidenses con ‘raíces’ irlandesas piensan de ellos


James Farrell, escritor irlandés, les dice diez cositas a los estadounidenses con ascendencia irlandesa sobre los irlandeses del siglo XXI. Veámoslas, pueden ser interesantes. Igual nosotros también creemos alguno de estos esteriotipos

1. Ya no vivimos en casitas con techo de paja. Somos una sociedad urbana y tenemos la misma calidad de vida que el resto del mundo.

2. No decimos ‘faith'(Dios mío)  ni ‘begorra’ (por Dios) ni perseguimos leprechauns. Hollywood ha infectado los cerebros de muchos estadounidenses de raíces irlandesas. No creemos en hadas, banshees o leprechauns, a menos que se trate de estadounidenses crédulos.

3. No nos pasamos el día bebiendo y la noche peleando. Tantas reposiciones de ‘El Hombre Tranquilo’ han enlatado algunos cerebros. Nos gusta beber pero rara vez nos peleamos.

4. Ya no odiamos a los ingleses. Claro que en el pasado lo hicimos, pero llévamos muchos años siendo buenos amigos, desde el proceso de paz, y la visita de la Reina fue bien aceptada.

5. No nos suelen gustar los republicanos estadounidenses. Nos sentimos más cómodos con Barack Obama y Bill Clinton y su punto de vista sobre el mundo que con vaqueros como George Bush y Ronald Regan (perdón a todos los irlandeses del Tea Party).

6. La verdad es que no os consideramos irlandeses, no como nosotros. Si no nacéis aquí entonces, por definición, para nosotros no sóis irlandeses.

7. No nos gusta la canción ‘Danny Boy’ y todas esas canciones sentimentales. Vale, están bien para cantárselas por la noche a los estadounidenses, pero estamos hartos de ellas.

8. Solemos contar chistes sobre vosotros, normalmente sobre vuestro falso acento irlandés y vuestros jerseys de Aran.

9. No conocemos a los Murphys de Cork ni a los Sullivans de Kerry. Hay miles de ellos.

10. No queremos oír más chistes de irlandeses borrachos – son, en su gran parte, patéticos y ofensivos.

Los restos de San Valentín están en Dublín


La iglesia católica reconoce a tres santos llamados Valentín. El primero de ellos, un sacerdote romano martirizado en el año 269 o 270 bajo el mandato del emperador Claudio II. El segundo, un obispo de Terni martirizado en ese mismo siglo. Del tercero poco se sabe, aparte de que murió en África.

Una leyenda cuenta que Valentín era un sacerdote en la Roma del siglo III. Cuando el Emperador Claudio II decidió que los hombres solteros eran mejores soldados, prohibió los matrimonios a los hombres jóvenes. Valentín, considerando esta ley una injusticia, desafió al emperador y continuó oficiando matrimonios en secreto. Cuando fue descubierto, Claudio ordenó su muerte.

Otra historia sugiere que Valentín pudo ser martirizado por intentar ayudar a los cristianos a escapar de las cárceles romanas.

Y una tercera historia dice que fue el propio santo quien envió la primera ‘tarjeta’. Según esta historia, se enamoró de la hija del carcelero mientras se encontraba preso y le envió un mensaje de amor.

La razón de que el día de San Valentín se celebre el 14 de febrero también tiene diferentes teorías. En tal día era costumbre que los amantes intercambiasen mensajes de amor. No está claro por qué se nombró a este santo patrón de los enamorados, pero se ha apuntado que puede existir una conexión con la festividad pagana romana de Lupercalia. Durante este festival, que se celebraba a mediados de febrero, los chicos y chicas jóvenes escogían pareja.

También se dice que en este día los pájaros se apareaban. La flor del azafrán comienza a florecer en febrero y se la llama la flor de San Valentín.

Fuera de Irlanda es poco conocido que la iglesia carmelita de Whitefriar Street afirma tener los restos de San Valentín. Los carmelitas llegaron a Irlanda en 1271. Parece ser que en 1835, un carmelita de la iglesia de Whitefriar Street, John Spratt, visitó Roma. El Papa Gregorio XVI decidió premiarlo por sus dotes como predicador regalándole el cuerpo de San Valentín, que se encontraba enterrado, dicen, en el cementerio de San Hipólito, en la Vía Tiburtina de Roma. Los restos del santo llegaron a Dublín en 1836 y, desde entonces, se le ha venerado en esta iglesia situada  entre Aungier Street y Wexford Street, a escasos minutos de Stephen’s Green.

 

Little Christmas


Hoy, 6 de enero, se celebra en Irlanda ‘Little Christmas’ o también llamado ‘Women’s Christmas’. El nombre proviene del calendario juliano, antecesor del actual calendario gregoriano. En aquel calendario, empleado en occidente hasta 1582 (reforma del papa Gregorio XIII), la fiesta de Navidad se celebraba en esta fecha.

En Irlanda la tradición de ‘Little Christmas’ sigue siendo algo muy arraigado en los condados de Cork y Kerry. Cada 6 de enero, son los hombres quienes se encargan de todas las tareas del hogar, y las mujeres se engalanan para quedar con sus amigas, sus madres, hermanas, tías… Acuden a restaurantes, invaden los pubs u organizan fiestas.

Esta tradición se remonta a aquellos días en que las familias solían estar compuestas por muchos miembros. Los hombres nunca levantaban un solo dedo para ayudar en las tareas domésticas, ni tampoco se esperaba que lo hiciesen, so pena de que otros hombres los llamasen ‘mujercitas’. Pero cada año, al final de las vacaciones navideñas, las cansadas mujeres conseguían descansar, al menos durante un día.

Se trata de otra tradición que, exceptuando en lugares concretos, poco a poco tiende a desaparecer, a pesar de los esfuerzos por reavivarla. Cuando se celebraba en todo su esplendor, era el único día en que las mujeres entraban en el ‘snug’ (reservado), una salita íntima que existía en los pubs, a beber Guinness sin ningún reparo.

El Mario Picazo de Donegal


Michael Gallagher, cartero de 61 años que reside en Glenfin Valley (Donegal) ha anunciado que estas serán unas Navidades pasadas por nieve en el noroeste de Irlanda. Y no hay que tomarse a broma sus predicciones, dada la reputación que atesora el bueno de Michael.
Pero Michael no es meteorólogo, ni falta que le hace. Él basa sus predicciones en otros métodos, tal vez menos ‘científicos’ pero más ‘tradicionales’ (algo así como el pastor del Gorbea que decimos por Euskadi). Veamos en qué basa su ‘blanca’ teoría:
– El sol refleja una luz roja oscura al alzarse sobre las montañas Blue Stack.
– Las vacas y las ovejas están enloqueciendo, se estremecen, y bajan de los montes hasta las puertas de las casas.
– Los zorros andan muy atareados, a la caza de gallinas y aullando a medianoche.
– Todo es un signo de ‘hambre’, porque los animales presienten lo que se les viene encima.
– Ha crecido la hierba a finales de octubre.
– Los espinos están cargaditos de bayas.

¿Alguien duda, después de tales pruebas, que estas navidades nevará en Donegal? Yo, sin entender mucho de esto, por supuesto que no, porque lo que dice un irlandés va a misa. Y punto.

Las verdes cúpulas de Dublín


El otro día me preguntaba un amigo por qué las cúpulas en Dublín son de color verde. ¿En Dublín?, le pregunté yo. No sólo en Dublín.

Las podemos ver en muchos lugares del mundo y la razón no es otra que el material con el que se construyeron: el cobre. Este metal, al oxidarse, se vuelve verde. La ‘culpa’ es del carbonato de cobre.  No hay otra razón, no las pintan.

Una anécdota que viene bien para recrearse con la imagen de Dublín desde las alturas.