La Finca de Downhill (Co. Derry)


Uno de los lugares que más me impresiona  en Irlanda es la finca de Downhill, en el condado de Derry, a medio camino entre la ciudad de Derry y la Calzada del Gigante. Lo reconozco, me gustan las ruinas, las piedras ‘mudas’ que dicen mucho, testigos de épocas pasadas de esplendor. Este lugar me dejó huella, tal vez por el propio lugar en sí, un edificio enorme, construido como si fuese un castillo, una fortaleza,  tal vez por visitarlo una tarde con un viento terrible (parecida a cierta tarde de 1839, como veremos luego), tal vez porque éramos los únicos en el lugar, tal vez por el silencio reinante, roto únicamente por el fuerte aullido del viento.

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Todo se lo debemos a Frederick Augustus Hervey (1730-1803), Conde de Bristol, Obispo de Derry, conocido como el Conde-Obispo. Frederick ingresó en la Iglesia y, gracias a la influencia de su hermano mayor, el Segundo Conde de Bristol y por aquel entonces Lord Lieutenant (gobernador) de Irlanda, obtuvo el Obispado de Cloyne y posteriormente, en 1768, con 38 años, el de Derry.

El voluble temperamento de Frederick fue un obstáculo que le impidió desempeñar un papel político de importancia en Irlanda. Incluso sus deberes eclesiásticos parecían excesivos, siempre realizados de una manera irresponsablemente frívola. En cierta ocasión organizó una carrera de caballos entre los coadjutores en la cercana playa de Downhill, una carrera cuyo premio era la obtención de beneficios sin adjudicar por entonces en la diócesis. Su pasión por los viajes y por coleccionar obras de arte provocó unas ausencias de Irlanda cada vez más prolongadas y pronto se convirtió en una figura bien conocida por las carreteras de Alemania e Italia.

Otro de los absorbentes intereses del Obispo era la arquitectura. La primera gran edificación que ordenó construir en Irlanda fue la de Downhill.  El Castillo de Downhill (uno de los tres excéntricos palacios del Conde-Obispo) se comenzó a erigir en 1775 y se prolongó, en diferentes etapas, hasta 1785. Sustentados sobre un alto sótano, se levantaron dos pisos. El interior estaba repleto de cuadros, estatuas y otras obras de arte que fue coleccionando en sus viajes. La escalera principal, en piedra, con una balaustrada de hierro dorado, tenía forma de arco y estaba culminada con una cúpula decorada con frescos. Las habitaciones más grandes eran la biblioteca y una galería de arte de dos pisos, con otro techo con frescos. En uno de los extremos de la  galería se encontraban parejas de columnas corintias.

A una corta distancia de la mansión, situada sobre el borde del acantilado, Frederick construyó en 1785 un templete circular coronado con una cúpula, rodeada de columnas corintias. Lo llamó Templo Mussenden, en conmemoración de la amistad con una pariente de nombre Mrs Frideswide Mussenden. Las malas lenguas dicen que era su amante.

A la muerte del Conde-Obispo, este legó Downhill al hermano de Mrs Mussenden, el Reverendo Henry Hervey Bruce. Parece bastante extraño que legara todas sus posesiones en Irlanda a un familiar no cercano, pero este hecho iba en consonancia con su carácter además de que había tenido fuertes disputas con su mujer y su hijo mayor y de que podía tratarse de una manera de honrar a la hermana de Bruce.

A la muerte de Frederick, Bruce heredó la propiedad y trasladó allí su residencia. En 1804 fue nombrado ‘baronet’ (título hereditario concedido por la corona británica) , un título poco común para un clérigo irlandés.

Poco se conoce de los objetos de valor que encerraba la mansión aparte de que se libró de grandes daños en el ‘Gran Vendaval’ de enero de 1839 (una noche de fuerte viento que recorrió Irlanda la noche del 6 al 7 de enero y que causó grandes pérdidas materiales y muertes), hasta que fue presa de un incendio devastador en mayo de 1851, que destruyó gran parte del interior. La excelente biblioteca del Obispo fue destruida totalmente y bastantes estatuas dañadas irreversiblemente, aunque se informó que la mayor parte de los cuadros pudieron salvarse. La restauración del edificio no comenzó hasta 1870.

Finalmente, la casa se volvió una pesada carga para la familia Bruce, que vivió en ella desde la muerte del Conde-Obispo hasta 1922, y se vendió en 1946. Durante la Segunda Guerra Mundial  sirvió de alojamiento a las tropas de la Aviación Británica. Para entonces, parte del contenido ya había abandonado el lugar en diferentes subastas. En 1950 llegó el final definitivo: se eliminó el tejado y se vendieron las tierras, tras lo cual la disolución total del edificio era el final lógico y esperado. En 1980 fue adquirido por la ‘National Trust’ (Fundación Nacional para los Lugares de Interés Histórico). Actualmente, la zona parece un monumento a la locura, un punto perfecto para admirar la costa a sus pies, y el trazado del tren que corre paralelo al mar.

A continuación os dejó un vídeo que grabé a medio camino entre Downhill Castle y Mussenden Temple, con el viento azotando y tumbando la hierba circundante.

Y aquí unas pequeñas fotos que muestran cómo sería Downhill en su época de máximo esplendor:

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