El rugby se despide de Croke Park con victoria


Sangre, sudor y lágrimas le costó a Irlanda doblegar a Inglaterra en el último partido de rugby que se disputaba en Croke Park pero al final lo consiguió por un agónico 14-13 en la tercera jornada del Torneo VI Naciones, con lo que, unido a la derrota de Gales en París el viernes, se queda como único aspirante al Grand Slam, honor que no consigue desde 1948, y principal favorito al triunfo final, con lo que pondría punto y final a una larga e injusta sequía de títulos que se alarga ya desde el año 1985.

Mención especial para el capitán irlandés Brian O’Driscoll que rompió el encuentro con un drop y un ensayo, lleva uno por partido en el torneo, y que compensó el mal día de Ronan O’Gara en los lanzamientos a palos: dos conversiones de seis intentos.

Y mención también, pero en este caso negativa, para Danny Care, el medio melé suplente inglés que salió en el segundo tiempo y que provocó a falta de diez minutos un golpe de castigo absurdo, exclusión temporal incluida, que le valió a Irlanda para sumar tres puntos que a la postre fueron cruciales. La desesperación del seleccionador inglés Martin Johnson en la grada era evidente, al ver cómo le ocurría lo mismo que quince días antes en el Millenium Stadium, entonces con Goode como protagonista.

Inglaterra, además, se queda ya sin opciones al título tras encadenar su segunda derrota, después de haber caído hace quince días en Cardiff, y además, como ya le ocurrió hace dos años, vuelve a perder en Croke Park, el ‘templo’ del fútbol gaélico y estadio construido sobre el escenario del trágico ‘Domingo Sangriento’ de 1920 que no volverá a acoger un partido de rugby, ya que el próximo año se estrenará el nuevo Landsdowne Road.

La primera parte resultó demasiado igualada y trabada, ya que los continuos intentos de Irlanda de resolver con velocidad y dinamismo las fases estáticas, se topaban con la potencia y los kilos de la delantera inglesa. Como corresponde, cuando el ‘pack’ inglés intentaba trasladar la presión al campo contrario, se encontraba con la misma oposición y resistencia por parte de los delanteros verdes. Y es que ya se sabe que a veces resulta mucho más fácil destruir, que construir.

Por eso y por la mala puntería de O’Gara, algo extraño en el apertura irlandés, normalmente muy acertado a palos y que pese a todo se ha situado a 4 tantos del récord que ostenta Wilkinson como máximo anotador del VI Naciones con 479 puntos, al descanso se llegó con un pírrico 3-3, merced a sendos golpes de O’Gara y Flood, más propio del rugby de hace décadas.

Y eso que el ‘XV del Trébol’ estuvo cerca de traspasar la línea de ensayo visitante en un par de acciones, cuando decidió cambiar de estrategia y buscar las espaldas de la ‘muralla’ inglesa con patadas el hueco.

En la reanudación, O’Driscoll tiró de galones y enmendó un nuevo error de O’Gara, que estrelló un nuevo golpe en el palo, convirtiendo un drop que dio la segunda ventaja a Irlanda, anulando la ley de la ventaja de la que disfrutaban los ‘Irish’ en dicha acción.

Pero el ‘dios rubio’ no paró ahí y resucitó el viejo ‘In BOD we trust’ de la afición irlandesa, al culminar en ensayo una larga acción en varias fases de todo el equipo irlandés, iniciado en un golpe lanzado a ‘touche’ tras una infracción de Armitage que mereció ir al ‘sin bin’ diez minutos por un claro retardado. La acción se fue sucediendo, ahora sí llegó la exclusión de Vickery por antijuego, tras frenar de forma antirreglamentaria y por enésima vez la embestida de los irlandeses, y finalmente O’Driscoll encontró el único hueco posible para poner el partido en 11-3, tras volver a fallar O’Gara ante palos.

El partido parecía visto para sentencia y más cuando llegó la mencionado exclusión de Care que propició el golpe pasado por O’Gara que neutralizaba el que previamente había conseguido Delon Armitage desde casi el centro del campo. Pero a los inventores de este deporte nunca se les puede dar por ‘enterrados’.

Con un hombre menos y ocho puntos abajo, el ‘XV de la Rosa’ tiró de orgullo y sacó fuerzas de donde ya no quedaban, logrando un gran ensayo por medio del zaguero Delon Armitage, tras una gran jugada de Tindall completada muy bien por Goode con una acertada patada al hueco y la posterior transformación.

Sólo quedaba un minuto para el final, pero los ingleses metieron el miedo a Croke Park. Estaban a tiro de drop o golpe de castigo. Pero no había tiempo para más y la carga final de los ingleses fue parada en seco por un gran placaje de Kearney que provocó un ‘avant’ visitante y el pitido final, dejando a Irlanda más cerca que nunca del título y del Grand Slam.  A ver si esta vez no le tiemblan las piernas ! como tristemente le ha ocurrido en los últimos años.

Fuente: Marca.com

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