Siempre quise ser valiente (2)


Capítulo 2

HOY ES EL DIA

Ya está. Se lo he dicho. Soy el tío más feliz del mundo. Y agarraos, que vienen curvas. Hemos estado hablando mucho tiempo, me ha dicho que no tengo que preocuparme por nada. Me ha dicho que soy muy valiente por reconocer cómo soy de verdad. Que a él, muchas veces, le había faltado la valentía de reconocer algo que sentía hacía mucho tiempo… ¡¡¡ y me ha besado !!! Si el cielo existe como dice mi profe de reli, tiene que ser algo muy parecido a esto. ¡Esto es la leche!

FOREVER

 

 

– Alex, la cena está lista.

– Ya voy, papá.

 

Alex apagó el CD justo cuando Robbie Williams ponía su alma a disposición de sus compañeros de viaje en la vida. “I wanna feel real love”. Llegó a la cocina flotando, sus pies no daban pasos pero aún así avanzaba. Formaba parte de un sueño, algo que había esperado cada noche durante los últimos dos años. Por fin se había hecho realidad. Estaba enamorado… y era correspondido.

 

– Alex, tenemos que decirte algo muy importante. ¡Alex! Hijo, aterriza, que es algo muy importante para todos.

 

Y Alex despertó de su sueño.

 

HOY ES EL DIA

Se acabó. Todo se ha derrumbado. ¿Por qué, Dios? ¿Por qué no puedo ser feliz? ¿Qué te he hecho yo para que me maltrates así? ¿Por qué yo? No puede ser cierto. Y sin embargo, es tan cierto como que ahora estoy llorando. Había encontrado la felicidad, la vida tenía pleno sentido por fin. Me sentía libre. Pero se acabó. Mis padres han acabado con todo. No tienen derecho a hacerme esto. También es mi vida. Sólo puedo llorar, llorar por lo que acababa de conseguir y acabo de perder. Y llorar por mi cobardía, por callarme y ser un buen hijo. Pero, ¿qué podía hacer? Dentro de un mes nos vamos a vivir a Irlanda. Mi padre tiene que ir por motivos de trabajo. Es el fin de mi vida. No quiero seguir.

 

 

Dicen que un mes son treinta días. Pero para Alex un mes era una bomba de relojería. Tic tac… tic tac… Cada vez quedaba menos. Junio fue un lento martirio, una muerte lenta, una tortura. Egoitz estaba hundido. No quería aceptar la realidad y aún le quedaba algo de esperanza.

 

– Alex, ¿no puedes quedarte a vivir con tu abuela?

– Ya se lo he propuesto a mis padres, pero no quieren que le dé problemas. Ya sabes que mi abuela no está muy bien de salud.

– Joder, ¿pero cómo pretenden alejarte de todo lo que conoces?

– Egoitz, yo ya no busco explicaciones. Soy su hijo y tengo que estar con ellos. No merece la pena atormentarse más. Además, igual sólo es un año.

– Sí, pero igual son dos o más… o para siempre. Piénsalo, Alex, siempre.

Alex giró su cuerpo, extendió sus brazos y rodeó a Egoitz con fuerza. Sólo les quedan unos días. Y deberían aprovecharlos. En cada mirada, en cada roce, en cada abrazo, en cada beso ponían toda su alma y transmitían todo el amor que se profesaban. Un amor contracorriente y contra el reloj, que inexorable sonreía ante un nuevo triunfo sobre el hombre. Tic tac… tic tac… sonreía el reloj. Y ellos, dos muchachos que habían conseguido abrir su corazón tras grandes esfuerzos, que se fueron conociendo día a día, que crecieron codo con codo, que por fin conocían todos sus secretos, que se presentaban desnudos, sin tapujos, uno frente a otro, comenzaban a saber qué era la vida. Eran conscientes de que su sueño tocaba a su fin, de que no les quedaba tiempo. Y abrazados esperaban.

 

– Señores pasajeros, última llamada para el vuelo de Aer Lingus 4370 con destino Dublín. Puerta 8.

El avión comenzó su rodaje por la pista del aeropuerto de Loiu. Aceleraba cada vez más y el corazón de Alex estaba a punto de estallar. Una lágrima corría por su mejilla. El maldito cacharro empezó a subir. El sol peleaba con las nubes para presenciar el último adiós. Otra lágrima se deslizó por su mejilla. Miraba abajo y veía la terminal, pequeña, como si de un juguete se tratase. Y Egoitz estaría mirando hacia el cielo. Seguro que él también estaría llorando.

(continuará)

Una respuesta a “Siempre quise ser valiente (2)

  1. Fertxu: Hermosa y tierna historia. Digo tierna porque se trata del despertar de 2 adolescentes (yo soy profesora y estuve comprmetida con muchas situaciones como esta) Ya seguiremos el hilo hasta conocer el desenlace. Eres muy buen escritor, ya te lo había dicho antes en la Anciana de Islas Arán. Tuve la suerte de conocer tu sitio web al mismo tiempo que el de Chesús y Tara, cada uno destacando en lo suyo, en un primer orden. Por eso te cuento que, siempre que no te opongas, te puse en los link de mis amigos en mi sitio, que te invito a visitar. Creo que en muchas cosas estarás de acuerdo conmigo, ya que nuestro tópico central común es Irlanda.
    Cariños, Myriam

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