Mucho más que palabras


La constitución de 1937 declaró que el irlandés era la lengua nacional y la primera oficial de Irlanda, mientras que el inglés quedaba en segundo lugar. Esta diferencia de rango se explica por la función socio-política y el valor simbólico que tiene para los irlandeses su ‘antiguo’ idioma.

El gaélico proviene de las tribus celtas, de origen indoeuropeo, que se instalaron en la isla siete siglos antes de Cristo. Hacia el siglo XVI fue la lengua mayoritaria en la isla -aunque no la única- y el vehículo privilegiado de la cultura, el conocimiento y la administración pública. Durante la Alta Edad Media, mientras el resto de Europa Occidental entraba en la época oscura de las invasiones, la cultura floreció en los grandes monasterior irlandeses donde, además del latín, también se utilizó el gaélico para redactar los grandes y cuidados códices.

En el siglo XVI y por primera vez en su historia, Irlanda fue puesta completamente bajo la autoridad de la Corona inglesa, que no dudó en utilizar métodos expeditivos para alcanzar su objetivo. Campañas militares, masacres de población civil, deportaciones masivas de campesinos -las mejores tierras se ofrecieron a colonos llegados de Inglaterra y Escocia- y legislaciones claramente discriminatorias, eliminaron las instituciones y las clases dirigentes locales, de expresión irlandesa, para sustituirlas por otras importadas de expresión inglesa. Fue en este siglo cuando el irlandés perdió su primera batalla, la del prestigio. Así, aunque durante más de trescientos años continuó siendo la lengua mayoritaria, sólo la hablaban los millones de campesinos y obreros urbanos sin acceso a la propiedad, a la riqueza ni al poder. El idioma del Estado, de los negocios, de la educación y de la administración pública era el inglés.

La segunda batalla, la del uso, se perdió cuando las generaciones adultas de irlandeses dejaron de transmitir la lengua a sus descendientes. Durante el siglo XIX las pocas posibilidades de promoción social y económica que tenía la población pasaban ineludiblemente por el inglés. Y, para empeorar aún más la situación, a mediados de este siglo el país sufrió una hambruna y la consiguiente pérdida neta de un millón y medio de personas, entre fallecidos y emigrados, mayoritariamente pobres y de expresión irlandesa.

A finales del siglo XIX el gaélico parecía condenado definitivamente a la desaparición. Entonces sucedió algo que evitaría su transformación en una lengua muerta: la fundación, en 1893, de la Conradh na Gaeilge, la Liga Gaélica, una asociación con el objetivo de mantenerla viva y que pronto llegó a tener mil delegaciones.

Casi treinta años después, en 1921, el nuevo Estado Libre de Irlanda inició una vigorosa campaña para sustituir el inglés por el irlandés. Un objetivo ambicioso teniendo en cuenta la gran dependencia económica que el nuevo Estado aún sufría de Inglaterra y la leve presencia del irlandés en la vida económica, cultural y política. La política lingüística pasaba por dos grandes líneas: la enseñanza obligatoria del irlandés y en irlandés en todos los niveles de la educación; y la promoción económica de las zonas de habla irlandesa -la Gaeltatch– para acabar con la emigración. Más tarde, a partir del despegue económico del país iniciado en los años sesenta, la orientación cambió y pasó de la obligación a la promoción de la lengua. En consecuencia, rebajaron el horario lectivo del irlandés en los programas educativos.

Las estadísticas de los años noventa situaban en un 32% el número de personas que se declaraban conocedoras del irlandés, aunque, de estas, sólo un 5% lo utilizaba regularmente en su vida privada y pública. Mientras el inglés penetra inexorablemente en las zonas del Gaeltatch, el uso del irlandés se consolida entre las personas con niveles importantes de educación que viven en otras regiones de la isla.

El gaélico no ha desaparecido, ni en la República de Irlanda ni en el Norte, donde no goza de protección oficial pero tampoco ha conseguido una situación estable como lengua de comunicación normal. Hoy en Irlanda es posible -aunque no fácil- vivir en irlandés. En cambio, es imposible hacerlo sin el inglés. El gaélico continúa siendo uno de los símbolos alrededor de los que se entreteje el sentimiento de pertenencia a la comunidad irlandesa.

Altair septiembre 2000

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2 Respuestas a “Mucho más que palabras

  1. Si quieres ayuda con tu irlandes envia-me un correo! Slan Diarmuid

  2. Rafael Perez-Martinez

    Creo que en estos ultimos anos, y con la aparicion del Internet, el conocimiento y la divulgacion de las lenguas celtas se ha beneficiado en grado sumo, pudiendo predecirse que con una propaganda correcta y mantenida, todos los aspectos de esta antigua cultura, adems de ser conocidos, podran ser apreciados, cultivados y hechos perdurar en un futuro proximo. sin duda deben ser los que aun utilizan la lengua los que lleven a cabo esta ingente tarea, que en modo alguno es facil, pero no poar ello imposible. Arriba con la tares, y atras, ni para coger impulso.

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