LA PARTICIÓN DE IRLANDA


Voy a tratar de explicar, con la mayor claridad posible, la partición de la isla de Irlanda. Obviamente será necesario remontarnos algunos siglos para poder obtener de esa manera ciertos antecedentes históricos que nos serán de gran ayuda, centrándonos sobre todo en la intervención inglesa en la isla. A veces resulta difícil encontrar una traducción apropiada para algunos términos, por lo que daré también su nombre inglés.

1. Primeras conquistas

Antes de la invasión anglonormanda de Irlanda, la isla se regía por medio de un sistema de pequeños reinos. No existía un concepto de unidad, siendo Brian Boru, Rey de Munster, el único que logró algo parecido al control total de la isla. Esta unidad se quebró con su muerte, ocurrida en la Batalla de Clontarf en 1014, a pesar de la victoria sobre sus rivales.

La primera intervención anglonormanda en Irlanda tuvo lugar en 1167. Enrique II de Inglaterra, receloso del poder que sus generales estaban amasando allí, se presentó con un gran ejército en 1171, siendo el primer rey inglés en pisar tierras irlandesas. Para 1175, había logrado obtener el control casi total de la isla.

Los motivos que llevaron a Enrique II a conquistar Irlanda fueron dobles: por un lado, distraer la atención pública del reciente asesinato de Thomas Becket, arzobispo de Canterbury; por otro, el nombramiento que el Papa Adriano IV le concedió, ‘Señor de Irlanda’, con la intención de que Enrique obtuviese el control de la isla y reformase su iglesia. 

 El centro del poder inglés era una colonia establecida en Dublín y para mediados del siglo XIII, el control se había extendido por casi todo el territorio irlandés. Pero los colonos nunca fueron capaces de dominar completamente a los nativos y, en la práctica, se produjo una gran mezcla de las poblaciones inglesa e irlandesa.

A mediados del siglo XIV, gran parte de la isla había vuelto a manos irlandesas por medio de conquistas. En 1315, Edward Bruce, hermano del rey escocés Robert the Bruce, fue invitado a liderar la expedición que acabase con los normandos. Pero fracasó y fue asesinado en batalla en 1318. Sin embargo, la colonia inglesa de Dublín estaba en apuros.

Ricardo II de Inglaterra fue el siguiente monarca que puso sus pies en Irlanda, pero sus intentos de obtener el control finalmente acabaron siendo una distracción que le pasaría factura. Fue depuesto y asesinado a su vuelta de Irlanda en 1399.

2. Un rey inglés

Durante la Guerra de las Rosas, algunos líderes irlandeses, como los Kildare, vieron la oportunidad de aumentar su independencia. Estrecharon sus lazos de unión con la casa de York y prosiguieron su vida de manera autónoma, incluso apoyando a los pretendientes de la casa de York después de la victoria de Enrique VII, de la casa de Lancaster.

La posición de Enrique VII era demasiado débil en Inglaterra como para dominar Irlanda. Su hijo, Enrique VIII, se encontró en una posición mucho más fuerte. Su ruptura con la iglesia de Roma le situó enfrentado al Papa y a gran parte de la Europa católica, lo que significó que Irlanda se convirtiese en un lugar estratégico desde donde podían atacar Inglaterra países como Francia o España.

En 1534 se sofocó una revuleta liderada por el heredero de los Kildare, Thomas, Señor de Offaly, quien fue ejecutado más tarde junto a otros miembros de su familia, acabando con el poder de la familia Kildare y yendo a parar este a las manos de Inglaterra. 

Offaly había intentado reunir a los irlandeses alrededor de una ‘cruzada católica’ en contra del rey inglés protestante, introduciendo así, por primera vez, a la religión en la vida política de Irlanda. Enrique VIII impuso entonces por la fuerza su Reforma, con mediocres resultados, creando aún mayor división religiosa. En 1541, el parlamento irlandés declaró a Enrique VIII rey de Irlanda.

Se pusieron en marcha nuevas políticas para obtener el control de la isla, cuya colonización no era muy efectiva. Una de las medidas adoptadas fueron los asentamientos (plantations), bajo el reinado de Eduardo VI. Este proceso comenzó en Laois y Offaly, pero finalmente se puso en práctica en Munster, Ulster y demás lugares. Los colonizadores ingleses recibían tierras que habían sido confiscadas a las familias irlandesas rebeldes  y sus dueños deberían abandonarlas. Sin embargo, la escasez de mano de obra no hizo posible que se cumpliese lo previsto.

3. Asentamientos y Leyes Penales

A principios del siglo XVII, los ejércitos de Isabel I sofocaron los intentos independentistas de Hugh O’Neill, Conde de Tyrone y último de los grandes jefes irlandeses, en la Guerra de los 9 Años. Su capitulación en Mellifont en 1603 fue seguida en 1607 por su huida a Roma junto con muchos otros nobles irlandeses (el llamado ‘Vuelo de las Águilas’, Flight of the Earls).

Los irlandeses, sin un líder visible, fueron incapaces de oponerse a los asentamientos en el Ulster, donde muchos de los nuevos colonos eras presbiterianos escoceses. En 1641, los católicos desposeídos de sus tierras, se alzaron en rebeldía, aprovechándose de la confusión creada por la Guerra Civil Inglesa. En 1649, esta rebelión fue aplastada sin piedad por Oliver Cromwell, que buscaba acabar con cualquier reminiscencia de oposición a los Estuardos y poner en práctica la llamada “Acta del Aventurero” (Adventurer’s Act), que permitía que todos aquellos que ayudasen a derrotar a los irlandeses pudiesen disponer de parte de las tierras confiscadas.  Ambas facciones, católicos y protestantes, cometieron verdaderas atrocidades. Cromwell consiguió por fin, en 1653, doblegar a la Irlanda católica.

La ascensión de Jacobo II al trono de Inglaterra en 1685 provocó gran alarma entre los protestantes de Inglaterra e Irlanda tras su conversión al catolicismo. El nacimiento de un heredero en 1688 les impulsó a pedir a Guillermo de Orange, esposo de María, la hija protestante de Jacobo, para que reclamase su derecho al trono.

Después de un golpe de estado en Inglaterra, Jacobo fue derrotado por Guillermo en Irlanda, en la Batalla del Boyne, en 1690. La colonización tras la guerra, diseñada por la “Clase Ascendiente Protestante de Irlanda” (Ireland’s Protestant Ascendancy Class) con el fin de prevenir un futuro levantamiento de la mayoría católica, fue muy severa.

Se aprobaron las Leyes Penales (Penal Laws) que limitaban el derecho a la propiedad de los católicos, su educación y su derecho a portar armas, así como la expulsión del clero. Como consecuencia de estas leyes, la propiedad de tierras por los católicos cayó en picado hasta niveles insignificantes durante el fin del siglo XVII y principios del XVIII.

Pero la “Clase Ascendiente” no estaba contenta con su falta de poder, puesto que el control último descansaba en Inglaterra. Así comenzó un movimiento de reforma de patriotas,que presionaban para obtener una representación de la clase media protestante en el parlamento. De esa manera, plantaron las primeras semillas del nacionalismo irlandés.

Durante el siglo XVIII, el desasosiego político y la revolución en las colonias americanas y en Francia encendió el deseo de Irlanda por conseguir su independencia. Como respuesta, muchas de las Leyes Penales se volvieron menos severas y se logró una independencia legislativa bajo el mandato del Henry Grattan.

4. Hacia el Estatuto de Autonomía

Los grupos católicos y las comunidades mixtas, como la “Sociedad de los Irlandeses Unidos” (Society of United Irishmen) y el “Comité Católico” (Catholic Committee) se unieron al clamor que solicitaba reformas, pero al estallar la guerra con Francia, todas sus esperanzas se diluyeron. En 1798, los Irlandeses Unidos declararon una rebelión abierta.

La rebelión fracasó, a pesar de la ayuda francesa de última hora, y condujo al “Acta de la Uníón” (Act of Union) entre Gran Bretaña e Irlanda en 1801. Los miembros del parlamento irlandés, elegidos entre la “Clase Ascendiente Protestante”, se trasladaron a Westminster y el Parlamento Irlandés votó por su abolición.

A principios del siglo XIX, se formó la “Asociación Católica” (Catholic Association) bajo el liderazgo de Daniel O’Connell, quien lo transformó en un movimiento nacional que luchaba por la emancipación de los católicos, lo que se consiguió en 1829. La posterior campaña de O’Connell para revocar la Unión fracasó, pero el debate que se suscitó sirvió para que, por primera vez, el Ulster  se desmarcase del resto de Irlanda.

La Gran Hambruna de 1845 detuvo cualquier intento de reforma. Una rebelión abortada en 1848 volvió a introducir el uso de la violencia como medio para obtener la autonomía irlandesa. Los Fenianos (“Hermandad Republicana Irlandesa” – Irish Republican Brotherhood) intentaron otro levantamiento en 1867, pero su fracaso fue estrepitoso y la confrontación con violencia fue desapareciendo de la agenda política.

El levantamiento feniano, sin embargo, atrajo la atención del estadista británico William Ewart Gladstone hacia los asuntos de Irlanda. Gladstone puso en marcha el Acta de Tierras (Land Act),  un intento de resolver algunas de las injusticias del sistema de propiedad de las tierras irlandés, para así pacificar Irlanda. Fracasó, y sólo consiguió que los irlandeses desearan con mayor vehemencia tratar sus asuntos desde Dublín.

La creación en 1870 de los que se convertiría en la “Liga del Estatuto de Autonomía” (Home Rule League) vio el nacimiento de un grupo de poder en el parlamento que abogaba por el autobogierno de Irlanda. Su líder, Charles Stewart Parnell, introdujo el Estatuto de Autonomía en la agenda parlamentaria, pero finalmente no consiguió su objetivo. Tampoco Gladstone tuvo éxito con sus proyectos de ley para el Estatuto de Autonomía. La de 1886 fracasó en la Cámara de los Comunes debido a una sublevación del Partido Liberal y la de 1893 fue rechazada por la Cámara de los Lores.

5. El Auge del Republicanismo

La oposición al Estatuto de Autonomía fue más fuerte en el Ulster, donde los protestantes se habían enriquecido gracias a la revolución industrial y asociaban su éxito económico a la pertenencia al Imperio Británico.

Tras el fracaso del segundo proyecto de ley para la autonomía, varias administraciones conservadoras intentaron que el tema de Irlanda dejase de ser un tema de importancia, incrementando el atractivo del unionismo mediante una serie de ‘edulcorantes’ políticos tales como el “Acta de la Tierra” de Wyndham de 1903. Con todo, los parlamentarios irlandeses siguieron presionando en pos de la autodeterminación.

Los albores del siglo XX vieron un renacimiento cultural en Irlanda. Se hicieron grandes esfuerzos para revocar el desgaste de la cultura gaélica. Organizaciones como la “Asociación Atlética Gaélica” (Gaelic Athletic Association – GAA) y la “Liga Gaélica” (Gaelic League) se propusieron preservar la lengua irlandesa y otros aspectos de su cultura.

Al mismo tiempo, el pensamiento republicano comenzó a emerger con la fundación del Sinn Féin (‘nosotros solos’) en 1905 y la reactivación de la “Hermandad Republicana Irlandesa” (Irish Republican Brotherhood – IRB). Pero el gran atractivo de estos grupos se difuminó ante el optimismo de que el Estatuto de Autonomía estaba cerca de convertirse en realidad.

El gobierno liberal del Primer Ministro H.H. Asquith introdujo un tercer proyecto de ley para el Estatuto en 1912, cuando la llave del poder estaba en manos del Partido para el Estatuto de Autonomía (Home Rule Party). Además, en 1911 se había dado un nuevo paso al legislarse la prohibición del veto de la Cámara de los Lores.

Pero los Unionistas seguían oponiéndose con firmeza al estatuto de Autonomía. El unionista irlandés Edward Carson amenazó con la resistencia armada si el Ulster llegara a gobernarse desde Dublín. Entre 1912 y 1914 muchos unionistas firmaron. algunos con su propia sangre, el “Convenio y Liga Solemne” (Solemn League and Covenant) a este efecto, por lo que se les denominó covenanters.

También se crearon milicias armadas: los protestantes crearon la “Fuerza de Voluntarios del Ulster” (Ulster Volunteer Force) y los nacionalistas los “Voluntarios Irlandeses” (Irish Volunteers). Ambas contaban con más de 100.000 miembros y se armaban gracias al contrabando con Alemania.

Los unionistas, conscientes de que no podían impedir el Estatuto de Autonomía, comenzaron a presionar para lograr la exclusión de seis de las nueve provincias del Ulster del tratado, las 6 de mayoría protesnate. El fantasma de la guerra civil se dejó ver en Irlanda.

6. El Levantamiento de Pascua

En Europa estalló la Primera Guerra Mundial en 1914 y se archivó el asunto del estatuto mientras durase el conflicto bélico, aunque de hecho, fue aprobado en septiembre de ese mismo año. Tanto los católicos como los protestantes lucharon en el ejército británico, aunque con el resentimiento creado por la percepción de que se valoraba más la contribución de los Protestantes del Ulster.

Mientras tanto,  el Consejo Militar del IRB estaba planeando un levantamiento, pensando que Gran Bretaña estaba demasiado preocupada con la guerra en Europa y que no habría otra mejor oportunidad para luchar por una Irlanda independiente.

El Levantamiento de Pascua de 1916, pese a que los rebeldes estaban muy mal armados, cogió al gobierno británico desprevenido y se produjeron intensas luchas en Dublín. La rebelión fue sofocada y sus cabecillas acorralados. Su ejecución posterior consiguió lo que no pudo la rebelión en sí misma: un drástico cambio en la opinión pública a favor de los republicanos.

El Sinn Féin, culpado equivocadamente de planear la revuelta, vio cómo aumentaba su popularidad mientras cada vez más gente se ponía de parte de los rebeldes. Uno de los supervivientes, Eamon de Valera, fue elegido presidente del Sinn Féin en 1917, unificando a todos los grupos que luchaban por la independencia bajo un único liderazgo.

En las primeras elecciones que se celebraron tras la guerra mundial,  fueron elegidos 73 representantes del Sinn Féin, quienes se negaron a acudir al parlamento británico de Westminster. Por contra, se creó una asamblea irlandesa, el Dail Eireann, de la que formaron parte 27 de los candidatos elegidos del Sinn Féin. Tras unos comienzos un tanto reticentes, enseguida ganó legitimidad entre muchos irlandeses como un órgano administrativo legítimo.

El Sinn Féin había apoyado a Alemania en la Primera Guerra Mundial, por lo que poco podía esperar en términos de  apoyo a la autodeterminación en la conferencia de paz de los aliados. Así, en la agenda política de nuevo subió el nivel de confrontación violenta.

El “Ejército Republicano Irlandés” (IRA) efectuó los primeros disparos de la Guerra de la Independencia Irlandesa el mismo día que el Dail se reunía por primera vez. Gran parte del éxito de su campaña de guerrila se le debe a la estrategia de Michael Collins, al mismo tiempo Ministro de Economía en el dail y director de inteligencia del IRA.

El gobierno británico respondió estableciendo toques de queda y desplegando dos nuevas fuerzas: “Royal Irish Constabulay Reserve Force” (policías comúnmente llamados ‘Black and Tans’) y un grupo paramilitar conocido como los ‘Auxiliares’. A medida que aumentaba la división aumentaron las atrocidades desde ambos bandos enfrentados.

7. La Partición

Enfrentándose a la condena cada vez mayor de su guerra contra Irlanda, el gobierno británico dirigido por David Lloyd George intentó impulsar el Estatuto de Autonomía, arrinconado hasta que se solucionase la cuestión del Ulster. La solución se presentó en forma de partición: dividir Irlanda en dos partes según el Acta de Gobierno de Irlanda (Government of Ireland Act), aprobada en mayo de 1921. Los seis condados predominantemente protestantes del Ulster pasarían a ser el ‘Norte’, y los otros 26 condados predominantemente católicos se convertirían en el ‘Sur’.

Así se formó Irlanda del Norte. Jorge V inauguró su parlamento en junio de 1921 y comenzaron diversas propuestas para poner fin a la lucha en el resto de la isla. Se mantuvieron negociaciones en los siguientes meses entre los líderes nacionalistas irlandeses y el gobierno británico. La conclusión de las mismas fue la creación de un Estado Libre Irlandés, autónomo dentro de la Commonwealth, pero sin alcanzar la independencia total.

El tratado dividió a los nacionalistas irlandeses. A pesar de los esfuerzos que se llevaron a cabo en el Dail para resolver las discrepancias de manera pacífica, la división en el IRA entre mienbros pro´tradao y anti-tratado condujo de manera inmediata al conflicto armado y a la guerra civil. Michael Collins lideró a los que apoyaban el tratado mientras que Eamon de Valera comandaba a los ‘irregulares’ (opuestos al tratado).

La brutal guerra civil al final se cobraría las vidas de Michael Collins y muchos otros líderes irlandeses de gran valía. Finalmente, la victoria cayó del lado de los que aapoyaban el tratado. Eamon de Valera volvió a la actividad política y ayudó a conseguir que el sur de Irlanda alcanzase la plena independencia en 1949.

En Irlanda del Norte,  el IRA comenzó su campaña con empleo sistemático de la violencia incluso antes de la partición de la isla. Como respuesta, resurgió la Fuerza de Voluntarios del Ulster y la nueva nación sufrió derramamientos de sangre desde su misma concepción.

5 Respuestas a “LA PARTICIÓN DE IRLANDA

  1. edgardo nieves-mieles

    ¿dónde quedan las participaciones de los líderes revolucionarios (de distintas épocas) william wallace y michael o´brien?

    edgardo

    • Si no me equivoco, Wallace luchó por Escocia, no por Irlanda, y contra los romanos, no contra los normandos (gérmen de los ingleses junto con los sajones). Desconozco quién fue Michael O’Brien y no lo encuentro por internet.

  2. Hola Fertxu,
    Te respondo rápidamente a la cuestión🙂

    1. – William Wallace (1272-1305)

    — Escribes: “Si no me equivoco, Wallace luchó por Escocia, no por Irlanda, y contra los romanos”

    Efectivamente como bien dices, Sir William Wallace (‘Uilleam Uallas’ en gaélico escocés) era escocés, muy probablemente de la región de Elderslie en las Lowlands escocesas. Luchó por la Independencia de Escocia contra los ingleses siendo rey Eduardo I de Inglaterra (1239-1307)… pero NO contra los romanos ni de broma, pues estos ¡ya habían abandonado Britannia 700 años atrás!

    2. – Michael O’Brien

    Respecto a Michael O’Brien no sé quién es, necesito más datos.

    Cordiales saludos,
    Luis

    Descubre Irlanda
    http://descubreirlanda.blogspot.com/

  3. edgardo nieves-mieles

    Gracias x la aclaración, Fertxu. Mi intriga respecto a Michael O´Brien es q en el libro q más abajo consigno aparece una info referente al origen de Álvaro Obregón, político mexicano. El mismo me dejó muchísimas preguntas. Sobre todo, ¿quién es este O´Brien? ¿Estuvo en México; participó en el proceso revolucionario mexicano? Hasta el momento no consigo nada ni nadie q me aclare la incógnita. Aquí va la cita sacada del texto aludido.
    Gracias x el interés. En espera de oportunas noticias, Edgardo Nieves-Mieles

    “(…) el gobernador del estado de Coahuila, Venustiano Carranza, se puso al frente de un movimiento anti-Huerta. Otro hombre q se había unido a la causa revolucionaria era el rico hacendado de 33 años Álvaro Obregón, descendiente del famoso revolucionario Miguel Obregón, más conocido en sus días de rebelde irlandés como Michael O´Brien.” [Erik Durschmied: En las entrañas de la revolución (trad. Montserrat Ribas), Barcelona: Volter, 2005, p.79, tít. original Whisper of the Blade]

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