Fragmento de ‘Nadan dos chicos’


Simplemente por el placer de leer. De la novela de  Jamie O’Neill, Nadan dos chicos.

Oh, esa sonrisa. Oh, esa maravillosa sonrisa que le llenaba la cara. Jim se sentó en la hierba y arrancó algunas briznas. Estaba seguro de que Doyler volvería a marcharse de su lado. Dijo, me dejarás pronto, ¿verdad que sí? No hubo respuesta. Jim arrancaba la hierba con la mirada fija donde las olas rompían en la playa de la isla. Dijo, desearía que no te fueras, Doyler. Se me rompe el corazón cuando te marchas.

Mi amigo del alma, dijo Doyler.

Pero ya se había dado media vuelta y se marchaba. Iba caminando por esa horrible y penosa ladera que no tenía una sola hoja ni una piedra. Caminaba; y aunque Jim trataba de seguirle el paso no podía, y a veces lo llamaba: ¡Doyler!¡Doyler!, pero éste no lo oía ni le hacía caso, sólo se alejaba más y más. Y cuando Jim despertaba de uno de estos sueños, si no lo recordaba, sabía que había soñado, pues sentía en su interior que no sentía nada. Y entonces era difícil hacer algo ese día, difícil hacer nada salvo la guerra; y hubo mucha guerra en aquellos años que siguieron.

Pasado un tiempo aprendió a proteger lo que le quedaba de corazón, y no buscó a Doyler, ni entre la gente ni montado en un tranvía, no en los rostros inesperados de los mozos a los que entrenaba y guiaba en la lucha. Ni siquiera en sus sueños lo buscaba, sino que mantenía la mirada fija en el mar mientras sabía que tras él Doyler fatalmente se alejaba; y después de despertarse se quedaba acostado donde estaba, jugueteando con el revólver que tenía a su lado.

Nunca volvió a buscar a su amigo, hasta que una vez, aunque esto fue muchos años más tarde, años que rebosaron dolor y muerte y terminaron con una derrota amarga, amarguísima, una vez en que yacía deshecho y enfebrecido y la milicia del Estado Libre rastreaba los campos, cuando yacía por última vez en brazos de MacMurrough, y MacEme lo estrechaba muy fuerte, entonces sus ojos se cerraron al tiempo que él se marchaba, y aquella última vez sí que buscó a su amigo. Doyler estaba lejos, muy lejos, en su ladera, agitando en el aire su gorra.

– ¿Pasa contigo? -le gritó.

Una respuesta a “Fragmento de ‘Nadan dos chicos’

  1. Magnífico blog.

    Aquí en esta web he puesto unos textos sobre Galicia y literatura céltica. Por si interesa.

    http://ateneodealgeciras.blogspot.com/2007/08/un-viaje-galicia-con-lvaro-cunqueiro.html

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s