Bertie Ahern, otros 5 años.


Bertie Ahern, de 56 años, será por tercera vez consecutiva primer ministro de Irlanda tras lograr una victoria de amplio margen en las elecciones celebradas el pasado jueves. Cuando faltaban once escaños por adjudicar en el lento recuento de papeletas, su formación, Fianna Fail, tenía ya 73; Fine Gael, 48; el Partido Laborista, 20; los Demócratas Progresistas, 1; el Partido Verde, 5; Sinn Fein 3, y otros cinco escaños habían ido a parar a pequeñas agrupaciones o candidatos independientes.

El resultado final, en el que se predice que el partido de Ahern obtendrá 78 escaños, no le da una mayoría absoluta, algo que su partido no logra desde el final de los años ochenta, pero le ofrece, según sus declaraciones ayer, «gran variedad de opciones para formar un Gobierno estable».

El FF ha gobernado en los últimos cinco años en coalición con los PD, pero los pobres resultados de este grupo -con su líder, Michael McDowell, anunciando su dimisión tras perder el escaño- impiden la repetición del mismo pacto de gobierno. Ahern tendría que añadir a candidatos independientes para asentar una mayoría. También podría pactar con verdes o laboristas, aunque, según los analistas irlandeses, eso le causaría mayores trastornos para negociar un programa o repartir carteras.

La victoria de Ahern confirma el prestigio personal de un político que fue elegido diputado a los 26 años, que ha pasado buena parte de su carrera en carteras ministeriales delicadas o al frente del Gobierno y al que las acusaciones de recibir préstamos no declarados en los años noventa no le han hecho mella.

Los irlandeses han votado por la estabilidad de una economía que vive una larga expansión y por la gestión personal de Ahern, que hace quince días selló junto al primer ministro británico, Tony Blair, el acuerdo final del proceso de paz en Irlanda del Norte.

Gestión, no armas

La Alianza por el Cambio, de Fine Gael y Laboristas, ha obtenido buenos resultados, especialmente FG, pero Ahern se ha revelado como un rival cuyo prestigio nada parece erosionar.

Gerry Adams ha achacado a la intensidad de la confrontación entre Ahern y la Alianza para el Cambio que su partido, Sinn Fein, obtenga un resultado mediocre, con un porcentaje sólo ligeramente superior al de hace cinco años y con un número de diputados igual o menor. Los sondeos que decían que los electores irlandeses ya estaban dispuestos a incluir al Sinn Fein en sus segundas preferencias en la papeleta se han revelado erróneos. SF sigue siendo en el sur de Irlanda un partido de una pequeña facción militante, a pesar de su intento de ofrecerse como una fuerza más moderna y fotogénica.

El deseo de Adams de estar presente en los gobiernos del norte y del sur ha sido frustrado y el proceso de paz no ha elevado el prestigio del partido del IRA en la política convencional de gestión.

Más información en el blog de Innisfree

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