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Mirando al abismo
La voz de la ira se apaga
Artículo publicado en www.elperiodico.com
El reverendo Ian Paisley abandona la política después de haber representado durante cuatro décadas al extremismo unionista más intransigente en Irlanda del Norte
La voz vociferante de Ian Paisley ha sido la del extremismo unionista en Irlanda del Norte durante 40 años. Su rostro crispado por la ira, el símbolo de la intransigencia y el odio sectario. Su retórica incendiaria contra republicanos y católicos alimentó la violencia y los crímenes de los paramilitares lealistas. Ahora, para el predicador fundamentalista que siempre dijo no y terminó, para asombro del mundo, compartiendo el poder con los eternos enemigos del Sinn Fein, ha llegado el momento del adiós.
Paisley, de 82 años, se despidió ayer en Belfast de la política noirlandesa. Peter Robinson fue ratificado su sucesor como el líder del Partido Democrático del Ulster (DUP), que el propio Paisley fundara con otros en 1971. El jueves, Robinson será nombrado ministro principal en el Parlamento de Stormont. Es el comienzo de una nueva era.
Religión y política
Hijo de un pastor baptista, Paisley, que creó su propia Iglesia Presbiteriana Libre en 1951, siempre mezcló religión y política. Desde el púlpito y el escaño, empleó tanta ferocidad dialéctica para combatir al IRA, al Papa y al Gobierno de Dublín, como para abominar de los homosexuales (“esos gays repulsivos”) o condenar el alcohol (“el suero del diablo”), el aborto, o el juego.
Paisley emerge como fuerza política en los años 60, al frente de las protestas contra el movimiento por la lucha de los derechos civiles de la comunidad católica. Al Parlamento de Westminster en Londres llegó como diputado en 1970 y al Parlamento Europeo en 1979. A lo largo de su carrera, mientras la sangre de más de 3.000 víctimas del terrorismo corría por las calles noirlandesas, su principal papel fue boicotear cualquier posible acercamiento entre unionistas y nacionalistas.
Paisley siempre hizo que los malos tiempos fueran aún peores. Con el eslogan “El Ulster dice No” lideró en 1985 la oposición de los unionistas contra el acuerdo anglo-irlandés firmado por la primera ministra británica Margaret Thatcher y su homologo irlandés Garret FitzGerald. Paisley también rechazó en 1993 la declaración de Downing Street y más tarde, en 1998, el acuerdo de viernes santo.
El hombre que tomó como consigna el “Jamás nos rediremos” fue terminando sistemáticamente con la carrera de generaciones de unionistas más moderados. La última ejecución fue la del Premio Nobel de la Paz David Trimble, al que borró del mapa, por haber aceptado gobernar con el Sinn Féin.
“Nunca, Nunca, Nunca” había dicho Paisley. Jamás aceptaría compartir el poder con los republicanos. Y después ocurrió lo que nadie esperaba. El DUP se convirtió en la fuerza unionista más importante de Irlanda del Norte y Paisley dejó a todos boquiabiertos en mayo del pasado año, aceptando presidir el Ejecutivo con el antiguo jefe del IRA Martin McGuinness, al que en su día llamara “el padrino del terrorismo”.
Más increíble aún es que a lo largo de estos 12 últimos meses, los dos hayan llegado congeniar de tal forma y parezcan pasarlo también juntos, que se han ganado el sarcástico apodo de El dúo de la risa. “La nuestra es una relación de trabajo positiva, cordial y civilizada”, ha señalado McGuinness.
Tanta jovialidad ha irritado a un sector del unionismo y ha contribuido en parte a la renuncia forzada de Paisley, que hubiera deseado poder ser el anfitrión en Belfast del presidente estadounidense, George Bush, el próximo 14 de Junio. Su última revancha ha sido despedirse entre loas, convertido la figura que hizo posible sellar en Irlanda del Norte una paz estable y duradera. En el último capítulo, el monstruo ha querido transformarse en el ogro bueno de la historia.
Este artículo ha aparecido hoy en el diario Público.
Irlanda ha perdido su tradicional textura uniforme. Junto a la población autóctona, con su piel blanca como la porcelana, se ve con mayor frecuencia caras curtidas por el sol, mujeres con velo, niños negros. La llegada de extranjeros se limitaba, hasta hace pocos años, al verano cuando manadas de escolares europeos se apuntan a clases de inglés y conviven con familias irlandesas en ciudades y pueblos de la república.
Pero el ‘Tigre Celta’, con su imparable despegue económico, no daba abasto con sus recursos laborales y se abrió al exterior. Retornaron primero sus hijos de la diáspora, seguidos de inmigrantes europeos, chinos, asiáticos, africanos. Hoy día, con una población de 4,5 millones de habitantes, el 12% lo conforman gentes de origen no irlandés. Entre ellos, predominan jóvenes de los últimos socios de la Unión Europea, de Polonia, los Estados bálticos y Rumania. Y, si cuaja la propuesta de un miembro del gobierno, estos europeos residentes en Irlanda tendrán derecho a voto en las elecciones al parlamento de Dublín.
Conor Lenihan inauguró, a mediados del año pasado, un nuevo cargo gubernamental con responsabilidad en Integración (social). Su tarea consiste en liderar la nueva Irlanda- una república abierta a la migración legal- por la senda de la concordia, previniendo los abusos raciales y fomentando la integración de los extranjeros.
Modelo intermedio entre Estados Unidos y Reino Unido
El secretario de Estado apuesta por un modelo intermedio entre la sociedad multicultural británica y la asimilación imperante en Estados Unidos. Recela del camino seguido por sus vecinos del Mar de Irlanda en tanto que puede conducir a la formación de guetos raciales, como ha denunciado Trevor Phillips, comisario británico de la agencia supervisora en cuestiones de igualdad social. Continuar leyendo ‘Irlanda debate si dar el voto a los extranjeros’
Martina Anderson
Entrevista publicada hoy en el diario GARA.
Martina Anderson | Ex-presa del IRA y representante de Sinn Féin en el Consejo policial
Hoy Martina Anderson ocupa uno de los escaños de Sinn Féin en la Asamblea de Belfast, y además de ser la portavoz en cuestiones de Igualdad y Derechos Humanos, es una de las representantes del partido republicano en el Consejo Policial, el organismo que supervisa las actividades de la Policía norirlandesa. Sin embargo, hace diez años Martina Anderson era una de las presas republicanas en la prisión norirlandesa de Maghabery, y una de las excarceladas para que pudiera estar presente en la Asamblea de Sinn Féin en la que los delegados republicanos debían rubricar la decisión de la ejecutiva. Aquella fue una conferencia intensa y llena de emociones, en la que también comparecieron los presos del IRA conocidos como the Balcombe Street Four, cuatro hombres que ya habían cumplido 23 años de cárcel en Inglaterra.
¿Hasta qué punto fue importante la actitud del Gobierno británico en este proceso?
Por supuesto, el Gobierno británico, como elemento central de la guerra, jugó un papel primordial en las negociaciones de paz. En 1998, el movimiento republicano publicó el documento Escenario para la Paz. En él se pedía a Londres que se convirtiera en un impulsor de la paz. No se puede decir que en la siguiente década hiciera esa labor con gran entusiasmo o sin grandes dificultades y luchas en su seno.
El Ejecutivo británico también ha tenido que evolucionar dentro del proceso de paz, y adoptar los cambios que, por supuesto, han sido muy difíciles en cada paso del camino.
Las viejas costumbres de gobierno, Continuar leyendo ‘Martina Anderson’
Un perfil de Bertie
Bertie Ahern, de 56 años, nació en Drumcondra, un barrio del norte de Dublín, y su vida y su trayectoria política han estado siempre vinculadas a la capital irlandesa, pero sus padres eran de Cork, en el oeste de la isla.
Ha recordado alguna vez que la Policía visitó su casa cuando era niño para interrogar a su padre, que había sido un muy joven colaborador del IRA en la breve guerra civil que siguió al pacto de su líder, Michael Collins, con el Gobierno británico, en 1921, para la creación de un Estado irlandés partido y con independencia limitada.
Esa tradición del IRA irredento, la de Eamon de Valera, le llevaba al Fianna Fail, los ’soldados del destino’, partido hegemónico de la Irlanda ya independiente. Ayer, Ahern lo describió como un «movimiento nacional».
Dos rasgos fuertes del partido eran el catolicismo y el nacionalismo. Ahern es católico practicante y acude a misa cada tarde de sábado, aunque su vida personal no ha seguido la ortodoxia. Tras el divorcio de su mujer, con la que tuvo dos hijas, convivió con una militante del partido, lo que le costó reproches de la jerarquía eclesiástica.
«El más hábil»
Creció en un Dublín de clase media-baja, donde el nacionalismo no tenía el tono del oeste rural de sus padres. Cuando ya ocupaba cargos en el Gobierno, manifestó indiferencia ante los símbolos nacionalistas o declaró su desapego por el irredentismo.
Aunque él se define como contable, tras sus estudios universitarios en Dublín y en Londres, no consta como contable jurado, por lo que su exacto estatuto profesional siempre ha sido otro misterio.
Ascendió a la sombra de Charles Haughey, ‘El Jefe’, un carismático líder del partido y jefe de Gobierno, de corte más nacionalista, que fue finalmente desacreditado al revelarse su estrafalaria corrupción, que le permitía vivir como un potentado a pesar de que había vivido toda su vida del erario público. Haughey protegió a ‘Bertie’, de quien dijo que era «el más inteligente, el más hábil, el mejor de todos». Su habilidad negociadora y su espíritu pragmático le equiparon bien para impulsar el largo proceso de paz.
Sus interlocutores podían utilizar un recurso infalible para ganar su simpatía: hablarle de fútbol. Conocía el nombre de todos los jóvenes locales que habían fichado por clubes ingleses, entre los que Ahern tiene pasión por el Manchester United.
Fuente: El Correo Digital





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