El fin de semana tan esperado tocó a su fin. Han sido dos días intensos, sumergidos en una pequeña isla esmeralda del alma que ha servido, como el agua fresca del oasis, para calmar esa sed perenne por Irlanda que me asedia día a día, noche a noche.
El sábado, en el pub Irish Rover, pudimos disfrutar de una mesa redonda en la que se trataron diversos aspectos que atañen principalmente a los irlandeses reasidentes en España y, también, aspectos que nos atañen a todos los españoles que nos sentimos irlandeses por convicción. Una pequeña introducción de Gráinne O’Keefe-Vigneron, profesora de la Universidad de Rennes 2, seguida por unas breves palabras del editor de la web European Irish, organizador del evento junto con Chesús Yuste (Innisfree1916), Siasy Collins, dieron paso a la tertulia, coordinada por el artista Roger Cummiskey y en la que, aparte de los asistentes, intervinieron los ya mencionados Roger y Chesús, el traductor Antonio Rivero, el músico Eoghan Neff, la escritora Carmen Leal (Mujer Arbol / Suantri), o la representante del club de fútbol gaélico en Madrid (Madrid Harps), Paula Lenahan.
Tras el intercambio de ideas, opiniones y puntos de vista, Antonio Rivero coordinó el recital poético, abarcando desde la poesía antigua de la isla esmeralda hasta las vanguardias actuales, de su mano (¿o mejor dicho alma?) y de la de Donal Thompson. Tras este acto, emotivo y emocionante para mí, el grupo O’Carolan nos amenizó el aperitivo previo a la comida con sus temas mágicos, potentes y evocadores a partes iguales. En ese momento se me presentó Alicia, después de haber intercambiado correos electrónicos más de una vez.
La comida sirvió no sólo para saciar las necesidades fisiológicas de los asistentes. El menú de ensalada o crema de puerro seguido de pastel de pescado o roast beef, coronado con un brownie sabroso, fue además la excusa perfecta para departir amistosamente donde mejor sabe: alrededor de una mesa con sus viandas. De esta manera pude tratar más de cerca a la maravillosa Carmen Leal o a Antonio Rivero, al mismo tiempo que ahondaba en el conocimiento recíproco con Alicia o Chesús. Entonces también se nos unió Luis, del blog Descubre Irlanda y experto en estrategia militar como pudimos comprobar in situ.
Tras la sobremesa, nos dirigimos al pub Finbar´s a disfrutar de la grata compañía (sumemos a Zana y su chico, a Diarmuid, a Pilar…), conversación y la música de Nick Houghton y Eoghan Neff. Ah, se me olvidaba mencionar la Guinness, pero eso lo damos todos por supuesto, ¿verdad?

Para finiquitar la noche nos encaminamos a la Taberna de Elisa, donde volvimos a repostar dando buena cuenta de algunos embutidos y empanada gallega para acabar echando el resto mientras un tal Pat Killbride, con todos mis respetos, casi me duerme… Waitress, could I have a pint of pillow, please?
El domingo me desperté muy tarde, así que tras disfrutar de un Very Full Irish Breakfast en el Irish Rover, Chesús, Roger, Dolores, Colman, Diarmuid y el menda lerenda pudimos ver la victoria de Ciarrai sobre Corcaigh en la final del All-Ireland Football.
En resumidas cuentas, un fin de semana enriquecedor, con sus dosis de añoranza, de alegría, de sabor, de sensaciones, de sentimientos, de personas y de sueños, todos ellos aliñados con la magia de la isla de mis sueños. Allí conocí personas, allí hice amigos, allí me decidí a aprender gaélico, pero, sobre todo, allí me reafirmé en mi amor por todo lo que rodea Irlanda: historia, literatura, carácter, paisajes, bellos paisajes (exteriores e interiores). Una meta volante más en el camino hacia el reposo definitivo en sus campos, colinas o valles… Un camino en el que lo importante no es llegar (¡ojalá quede mucho para el destino!) sino vivir la marcha hacia el viaje definitivo.
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