Artículo aparecido en el diario El País, el sábado 31 de octubre.
Músicos callejeros en la calle que sirvió de escenario a la película ‘Once’. El genio de Francis Bacon y los secretos de la cerveza Guinness. Escapada a Dublín, a su noche agitada y a la zona de Temple Bar
Desde el odiseico retrato de James Joyce hasta el reciente sí al Tratado de Lisboa, Irlanda ha buscado una identidad propia en el caprichoso mapa económico europeo. La única certeza en estos tiempos difíciles es el carácter afable de sus gentes. Dublín es una capital abierta y accesible que se ha convertido en un destino prioritario para el turista español gracias a los baratísimos vuelos ofertados por Ryanair (www.ryanair.com; ida y vuelta desde Madrid, a partir de 68 euros). Este trayecto quizá difiera del realizado hace ya más de un siglo por Leopold Bloom y Stephen Dedalus, protagonistas del Ulises de Joyce, pero denota el invariable encanto que inunda las dos orillas del Liffey.
9.00 Sonidos callejeros
Si el tiempo lo permite, la capital ofrece un excelente caudal intelectual que transpira más allá de los muros de sus instituciones culturales. La básica es el Trinity College (1) (College Green), la universidad más antigua de Irlanda. Su antigua biblioteca alberga el Libro de Kells, un manuscrito religioso medieval que data del año 800. Mucho antes de servir como escenario para Harry Potter y el prisionero de Azkaban, Oscar Wilde, Joyce y George Bernard Shaw preñaron sus escritos con hallazgos hechos en este magnífico bastión cultural. Continuar leyendo ‘La banda sonora de Grafton Street’





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