Vivieron y murieron en el mismo lugar.
Los mismos nombres, los mismos cielos vastos,
así de cerca, aún deben andar
por su casa y su parcela, o miran a esta hora
las montañas que enrojecen con el último sol
y escuchan el mar que carga en la pendiente de la playa
su peso calmo, insistente. El aire está lleno de ellos
mientras andan y miran y escuchan, nadie
les dijo otra cosa.
Y si vuelven aquí distraídamente,
a este campo silencioso, verán ante sí
la puerta cerrada y sus nombres
ilegibles en las lápidas. Regresarán a la aldea
y se meterán en su cama, lo que era suyo sigue siendo suyo.
Peter Sirr nació en Waterford en 1960 y en la actualidad vive en Dublín donde, hasta 2003, dirigió el Irish Writers’ Centre. En la actualidad trabaja como escritor free-lance, editor y traductor.





Precioso poema.Tranquilo y sincero.Los irlandeses tienen un don especial para emocionar a los que les fascina la lectura.
Saludos,Alicia.
Me acabo de encontrar con tu blog, buscando unas cosas sobre Kilkenny y estoy alucinando…
Enhorabuena, porque está genial
Me lo agrego a favoritos, yo esto no me lo pierdo.
¡¡¡Saludos!!!